Saludando a un Gigante: Marx de las y los trabajadores

El 5 de mayo de 1818, en Tréveris, Alemania, nació aquel gigante, filósofo extraordinario y mayor teórico de la Economía Política, que como tal pudo haber nacido en cualquier parte del mundo capitalista, y que de hecho y a pesar de la enorme resistencia del sistema, se universalizó. Actualmente su obra cumbre, “El Capital”, continúa aumentando ventas, por ejemplo, en más del 15% en Alemania según datos publicados en un artículo “'El Capital', más vendido que nunca en el bicentenario del nacimiento de Marx” del periódico digital Elplural.com de Madrid del 11 de mayo pasado. Gran paradoja de la historia, pues resultó un buen negocio para las editoriales, envidiable para las Universidades que de una u otra manera se esfuerzan en desvalorizarlo, desde aquel joven Marx que le truncaron su carrera docente por repensar (reconstruir o decontruir) la filosofía desde la dialéctica hegeliana y el materialismo feuerbachiano, hasta los jóvenes estudiosos de la economía hoy que por más que se les indique pensar que el marxismo pasó de moda, se siguen nutriendo de su método. Claro, en sus tiempos, la obra de El Capital pasó bastante inadvertida.

El marxismo ha estado unido a la suerte de las y los trabajadoras/as desde el vamos, y como otra paradoja histórica se juntan en mayo el nacimiento de su fundador y principal exponente y los hechos que dieron lugar al asesinato de aquellos 8 obreros en Chicago con diferencia de solo 68 años. Unidad que se da entre la Economía, su estudio como base estructural o material y el conjunto social que se levanta tras ella, expresado en la unidad de las ciencias que analizan los distintos ángulos como partes de un todo dinámico. En ello, y dicho en dos palabras, la teoría de la explotación o de la plusvalía como leitmotiv o ley económica fundamental del sistema capitalista, pues es la obtención de masas cada vez mayores de plusvalía la razón de ser del Capital y su sistema.

Es que la teoría Valor trabajo con Marx tiene un vuelco revolucionario e insuperable hasta el momento, descubriendo al mismo como único generador de valor, ya sea en su estado presente como pretérito contenido en maquinarias, materias primas e instrumentos.  Está allí la génesis de una teoría científica del capital humano, al descubrir la fuerza de trabajo convertida en mercancía, y no una simple función de producción a la que se le agrega una pieza al estilo de Schultz, Becker o cualquier “modernista” del siglo pasado. Es que precisamente cuando la fuerza de trabajo se vende en el mercado, es que pasa a ser capital, pero su dueño ya no es el original, el trabajador, pues esa capacidad de trabajar pasa en ese momento, en el que se convierte en Capital, a manos del capitalista.

Así despeja el marxismo el movimiento del sistema, su forma de reproducción social, descubriendo al mismo tiempo su dialéctica de clase, como capital y trabajo, y de allí como capitalista y trabajador/a. Pero y más allá de las esencialidades, o por las esencialidades mismas, es el método lo que hace a esta teoría capaz de superarse a sí misma, dialéctica que en Economía se expresa en un largo y profundo ciclo dinámico que parte de una realidad simple, sensible u observable, el todo o una parte del mismo, que tras un proceso analítico de abstracción descubre su esencia para luego volver a ella misma, pero ya delineada, concreta pensada. Las 6 páginas de la Obra “Contribución a la crítica de la Economía Política”, epígrafe 3 “Sobre el método” del primer anexo, resultan una joya de obligada y repetida lectura de cualquier economista dónde siempre se descubre algo nuevo. (LEER MÁS...)

 

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